lunes, 24 de septiembre de 2018

Los beneficios del mañana, hoy

Todavía hay directivos que, a la hora de seleccionar a una persona para incorporarla a un proyecto determinado, se basan, sí o sí, en su instinto, dejando a un lado el procedimiento de selección. Pienso que, salvo excepciones plenamente justificadas, las decisiones de selección de personal sin ninguna justificación, centradas, por ejemplo, en corazonadas, deben sortearse, evitarse. 

La introducción anterior viene a cuento porque en el fin de semana pasado he estado re-hojeando el texto de Stephen Blakesley, que ya me recomendó hace más de una década Antonio, Strategic Hiring: Tomorrow's Benefits Today[1], que traducido con mi inglés oriundo de los Montes de Málaga es algo así como “Contratación estratégica: los beneficios del mañana, hoy”.

Para la redacción del libro, el autor se basó en el porrón de años de experiencia que atesora en el desarrollo de sistemas corporativos que supuestamente funcionaron, circulando todo en torno a su hipótesis de que la contratación de perfiles excelentes depende primero de lo que el contratador entiende por rendimiento excelente. 

Stephen procede a explicar cómo las organizaciones pueden identificar, desarrollar y mantener exitosamente a los colaboradores excelentes, incorporando una descripción del trabajo basada en el desempeño que aclara el significado de un rendimiento excelente, un perfil de candidato ideal, un sistema de evaluación que se supone va a garantizar la acomodación profesional, un sistema de seguimiento del desempeño que mide el rendimiento y un sistema de coaching que impulsa la preceptiva tutela. Parte de este texto también se ha editado en el sitio BOOK—POST, bajo el título “Contratación estratégica”. Fuente de la imagen: pixabay. 
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[1] Sthephen J. Blaskeley. Strategic Hiring: Tomorrow's Benefits Today. Editorial Global Management Systems. 2006.