sábado, 11 de agosto de 2018

Explosión sensorial

Tarde llego esta mañana al encuentro contigo, por culpa de los fuegos artificiales del inicio de las fiestas de la ciudad donde habito. Si eres follower de este sitio, conoces que en más de una ocasión he tratado el tema de la Feria de Málaga (España). Para acceder a una búsqueda de textos, clickea AQUÍ. Motivos profesionales en la mayoría de los casos han propiciado la obligada asistencia a este evento, considerado por algunos como la mejor feria del sur de Europa. Anoche, degustando un tinto Ribera del Duero, Abadía de San Quirce, me deleité con el espectáculo de fuegos artificiales desde la privilegiada atalaya del hogar de Pedro y Paqui, situado en la Malagueta (Muchas Gracias). La exhibición visual, sonora y fumígena, creación pirotécnica artística y con un toque innovador, armonizada con música y realidad aumentada, me gustó. Si quieres saber más, te dejo link al Diario Sur y a La Opinión. En resumen: una explosión sensorial.

En cuanto al vino, es un reserva añada 2012, con el típico color rojo picota y rubí, que me generó una explosión acelerada en el sentido del olfato, a base de especias, madera antigua y fruta madura. Al gusto, ecuánime y pujante, con unos taninos muy bien estructurados. En síntesis: otra explosión sensorial. Guía Peñín 89 puntos. La Guía de Vinos Gourmets 95 puntos. Proensa 93 puntos. Elaborado por Bodegas Imperiales, proyecto vitivinícola promovido en el año 1998 por un grupo de empresarios y viticultures vinculados a la Ribera del Duero, poseyendo un total de 21 has. de viñedo propio de la variedad Tinta Fina en los términos de Aranda de Duero y La Aguilera y controlando otras 80 has. de la misma variedad, repartidas entre los pueblos de Gumiel de Izán y la Aguilera. Te dejo una instantánea de la etiqueta. Este texto también se ha editado en el sitio VINOPOST, bajo el título “Abadía de San Quirce”.