sábado, 23 de diciembre de 2017

Receptivo y Reflexivo

Como viene siendo costumbre por estas fechas, en las dos últimas semanas he estado de celebración en celebración, desde Huelva a Granada, pasando por Sevilla y ¡cómo no! Málaga. Igualmente, como es de bien nacido ser obligado, reconozco las invitaciones de otros puntos de la geografía ibérica e hispanoamericana (Oporto, Teruel, Cáceres, Valparaiso, Guayaquil, Montevideo, Puebla y Ciudad de México), pero la logística y la agenda han impedido asistir. Gracias a Antonio, Amaral, Pepe, Javier, Jesús, Álvaro, Bernardo, Pedro, María Elena, José Luis, Inda Jani, Luis Alberto, Isidora y Mateo y a todos sus equipos. Ahora llegan los encuentros familiares, que también son importantes y fraternales.

Hoy quiero escribirte sobre las bebidas que he degustado en esos inolvidables momentos. Soy subjetivo porque todas me gustaron y es que, cuando me encuentro feliz, en compañía de buena gente, pues los sentidos se desenfrenan. Pero si tengo que desplazarme, pues ya sabes ¡Si bebes no conduzcas! Así que alguna exquisita cerveza en Granada, Huelva, Sevilla… y nada más. En Málaga, cuando he podido coger el metro, sí he tenido la oportunidad de deleitarme con vinos. Por ejemplo, el que Álvaro y Bernardo eligieron en el entorno de La Deriva: un Macán 2013 Rioja de Roths­child y Vega Sicilia (Burdeos y Ribera del Duero juntos en la Rioja). 

Vino tinto elaborado con la variedad Tempranillo, que me encantó. Elegante, recóndito, fresco y frutal, Si tuviera que definirlo en dos palabras, utilizaré con las que también defino al querubín: receptiva y reflexiva. En el encabezado te dejo una instantánea de las etiquetas (fuente: elaboración propia). Este texto también se ha publicado en el sitio Vinopost, bajo el título Macán.