lunes, 17 de abril de 2017

Ejecución simple y llana

Hace ya unos años, en el texto “Sé adaptable, contacto mío”, te volvía a transcribir la frase de Bruce Lee que me obligo a no olvidar y reflexionar: "No te establezcas en una forma, adáptala y construye la tuya propia, y déjala crecer, sé como el agua. Vacía tu mente, sé amorfo, moldeable, como el agua. Si pones agua en una taza, se convierte en la taza. Si pones agua en una botella, se convierte en la botella. Si la pones en una tetera, se convierte en la tetera. El agua puede fluir o puede chocar. Sé agua, amigo mío." Construye el filósofo marcial su meditación a partir de lo natural, puro, simple, sencillo, primigenio… (Fuente de la imagen: Pixabay). 

En el mismo texto, inventariaba las técnicas de subsistencia que Michael Useem propone en el artículo Four Lessons in Adaptive Leadership, publicado en Harvard Bisiness Review: conexión directa, sincera, sin agendas ocultas, bidireccional, con cada colaborador o colaboradora. Ser expeditivo, sin acelerarse ni buscar la perfección; anteponer los intereses empresariales, institucionales o sociales a los meramente personales, individualistas o egoístas; instituir la organización, los objetivos generales, los específicos, gerenciar, pero no microdirigir, porque tronchas la posibilidad de gobernar, administrar y ejecutar de los equipos a tu cargo. También percibo en las ideas de Michael, pureza, sencillez, naturalidad…

En el fin de semana pasado me he acordado de esas y otras deliberaciones, mientras escuchaba a Glen Miller, (ver “Tarde de buen humor”) y re-hojeaba el libro de Robert Neiman, Execution Plain and Simple: Twelve Steps to Achieving Any Goal on Time and On Budget[1], que traducido con mi inglés de los Montes de Málaga es algo así como “Ejecución simple y llana: doce pasos para alcanzar cualquier meta en el tiempo y dentro del presupuesto”. Intenta el autor desvelarme cómo hacer que las cosas sucedan en las organizaciones de forma sencilla y eficaz, mediante un enfoque "pasito a pasito", sorteando con distinto acierto los obstáculos psicológicos, interpersonales, políticos… que pueden hundir, incluso, los mejores esfuerzos programados concienzudamente.

Y es que, continuamente, me estoy enfrentando a entropía empresarial y profesional por doquier y escasez de “voluntad empática” para concebir, desplegar y ejecutar de manera sencilla y eficaz. No debo engañarme, porque hasta el mejor proyecto puede hacer aguas si no se instituye con claridad, pureza y sencillez los fines, objetivos, compromisos, tareas... y el preceptivo marco temporal y territorial de implantación. Compila Neiman doce claves secuenciales, que las cataloga de sencillas, desde asumir la responsabilidad uno mismo, hasta la necesaria revisión, aprendizaje y retroalimentación, pasando por el diseño del proyecto, apoyarse en el equipo para concebir la propuesta, generar entusiasmo, resolver creativamente…

[1] Neima, Robert. Execution Plain and Simple: Twelve Steps to Achieving Any Goal on Time and On Budget. Editorial McGraw-Hill Education. 2004.

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