domingo, 16 de abril de 2017

Y a disfrutarrr!!!

Tuvo que ser en Donostia (ver “La Tregua”), hace varias décadas, donde me enteré que el rabo de toro es plato típico de mi pueblo (Ronda, “Tierra de Buena Gente”). Pero ha sido Teo el que recientemente me ha facilitado su receta. 
Se ve que al hombre le afectó lo de “celoso del proceso de elaboración” de las berenjenas rellenas, que te comenté en “Económico, versátil y rico, rico”, y me wasapeó ayer la fórmula, con instantáneas del “homenaje” que se ha dado en esta semana, junto al amigo Paco ¡Caradura tienen los dos!
En fin. Sólo me queda transcribirte las instrucciones del cocinero. Apunta tres trozos de rabo por persona, una cebolla grande, un pimiento rojo mediano, un pimiento verde, tres dientes de ajo, un vaso vino añejo (por cierto, de Mollina), dos de agua, harina, sal y dos zanahorias. 
Y pasa el guisandero a la acción. Sala (de condimentar al gusto) el rabo, lo harina y lo saltea en una cazuela, pero sólo para marcarlo por todas sus caras. Luego lo extrae y lo guarda en una bandeja. Una vez picada en trocitos, la cebolla, la zanahoria, el ajo y los pimientos, lo sofríe todo en la misma cazuela.
Una vez esté el sofrito en su punto, echa los trozos de rabo encima, junto al vino, y lo mueve durante unos minutos e incorpora el agua. Si es olla rápida, la cierra y cuando empieza a silbar, baja la intensidad y la deja durante unos treinta minutos, si bien el tiempo final dependerá del tipo de recipiente.
Pasado el tiempo de cocción, prueba la carne y si está un poco dura todavía, la deja unos minutos más. Cuando está a su gusto, saca los trozos de rabo y bate el resto. Seguidamente, coloca nuevamente los trozos en la cazuela y echa por encima el batido, poniéndolo todo a fuego lento durante unos minutos. 
Y a disfrutarrr!!! Me ha prometido que el próximo lo hacemos juntos. ¡A ver si es verdad! (fuente de las imágenes: TMG).

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