martes, 29 de marzo de 2016

Lo que necesito saber

Manuel Velasco Carretero (de espaldas) junto al periodista Antonio San José en la tertulia de "Las Mañanas de Cuatro", dirigida por Concha García Campoy (drcha.).
Si eres follower de este sitio serás consciente de alguno de los escritos desgranados, a lo largo de estos años, acerca de mis experiencias hablando en público, con resolución de desajustes del directo incluidos, que me sirvieron para ir mejorando en esas lides, reconociendo que no es lo mismo estar invitado en una tertulia política (ver post “A votar”), que actuar de apoyo político (ver "Secretaría General"), ser ponente en una conferencia (ver Poñente), docente de formación especializada (ver “Caña a la reforma fiscal”), presentador de un proyecto formativo-laboral (ver "Málaga Recurso Enológico"), maestro de ceremonias en una clausura (ver "Reír, llorar...")  o parte activa ante un órgano judicial (ver ¿Por imperativo legal?). Ahora tengo un nuevo reto, la defensa ante un Tribunal de un trabajo de investigación en el que estuve trabajando hasta el mes de mayo de 2015 (fuente de la imagen: instante de la tertulia política "Las Mañanas de Cuatro", recogido en el post "Hablar en público").

Siguiendo las directrices que hace ya unos años Ross Mccammon apuntó en Entrepreneur, What Every Entrepreneur Needs to Know About Public Speaking, que traducido con mi inglés de los Montes de Málaga es algo así como “Lo que todo empresario necesita saber para hablar en público”, lo primero que tengo que hacer es tomar conciencia de que no soy tan mal orador como pienso, no debiendo subestimar ese desempeño por el hecho de cargar, por ejemplo, con la timidez, la tartamudez en la niñez o haber nacido en el campo (Serranía de Ronda, para ser más preciso y a mucha honra). También, en línea con lo apuntado por Kelly McGonigal (ver “Según se mire”), debo ser consciente que un poco de estrés no es malo, todo lo contrario, puesto que significa que la situación verdaderamente me importa. Por supuesto, necesito saber (mejor escribir "recordar y asimilar"), cómo trabajan (o trabajaban) los maestros de la comunicación, como Concha García Campoy, que ya no está entre nosotros.

Me sigue apuntando Ross que el público al que va dirigido la exposición necesita percibir que tengo el control, por lo que lo miraré con detenimiento (¡cuidado! El tiempo está tasado de antemano), estableciendo contacto visual y demostrándole que estoy súper contento de estar allí. Seguidamente, expresar el objetivo de la presentación, de qué voy a hablar, el contenido… Siempre manteniendo la emoción del momento pero sin estridencias, movimientos bruscos o efectos visuales X.0 (dejaré a un lado la presentación realizada en Prezi y optaré por un sencillo power point de diez diapositivas, no más). Terminaré agradeciendo la atención que se me ha prestado y me pondré a su disposición para recibir con respeto las observaciones y comentarios que ese público se digne realizar. Luego, de vuelta al hogar, reflexionaré con actitud crítica sobre todo lo acontecido y me sentiré feliz de la oportunidad que he tenido.

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