domingo, 17 de enero de 2016

En blanco se quedaban

Hace tiempo me dijo Robert que los malagueños disfrutamos en nuestra cesta de la compra de alimentos como la sardina, el boquerón, el jurel… muy ricos, sanos y a precios realmente competitivos. Hoy te escribo sobre el jurel o chicharro, que me encanta (un recuerdo a María y Josefa que lo cocinaban de maravilla). Es un pescado muy, pero que muy agradecido, siempre y cuando tengas un poco de paciencia en la limpieza y quitado de piel y espinas. 

Ayer tocó emblanco de jurel. Últimamente los elijo bastante generosos, para sacarles el máximo rendimiento culinario. Me explico. Procedo a su limpieza, extrayendo los lomos, pero todos los restos, de la cabeza a las espinas, pasando por la piel, excepto las tripas, los utilizo para preparar un caldo de pescado que me sirve, tanto para el emblanco como para el arroz del domingo. 

El nombre, emblanco o en blanco, parece que viene de la Guerra Civil española (1936-1939), debido a que, al escasear tanto los productos, los comensales se quedaban “en blanco”, puesto que casi todo era caldo y, claro, al poco volvía a entrar un hambre canina que no veas. En cuanto a su elaboración, existen varias formas (con caldo, sin caldo, con los lomos en el guiso, con los lomos fritos…).

A mí me gusta más el emblanco de caldo con patatas desgajadas y luego presentar los lomos fritos, pero como sobre gustos no hay nada escrito, basta teclear en un buscador el nombre para que te salgan tropecientas recetas, algunas de ellas verdaderamente exquisitas. 

En el encabezado te dejo unos instantes de los distintos hitos de la elaboración realizada el sábado, así como los productos y resultados finales, y a pie de post el simpático vídeo, subido a Youtube por Málaga Manu, donde se explica con "salero malagueño" la limpieza de los jureles pequeños.

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