viernes, 24 de abril de 2015

Ética y Moralidad

Desde hace tiempo no me sorprendo con las noticias de corrupción y polítiqueo de tres al cuarto en mi país, pero la tristeza no me la quito. Sin embargo, un amigo, conservador y católico hasta la médula, se sorprendió ayer de las últimas noticias de falta de ética y moralidad de algunos políticos y sus trapicheos económicos a cara descubierta y con sus cabezas muy altas.

¡Ah! ¡La ética y la moralidad! en la política, la economía, las finanzas, la sociedad… Así nos va. Vilipendiamos a unos por sus inexistentes informes y justificamos a otros de la no existencia de éstos. Así nos va. Sí, estamos en España. Tal vez, en vez de confiar en que el político inunde el aire de ética y moral, debería pensar en que sea la empresa, como unidad económico, social y medioambiental, y sus consejos, directivas y colaboradores y colaboradoras, como componente humano, los que saneen el contaminado aire con dosis de ética y moral. 

Hace unos días, leía en IESE Business School los consejos de Antonio Argandoña para promover la ética en la empresa, que van desde entender la realidad hasta definir la misión de la organización y sus valores, pasando por complicarse la vida o ayudar al próximo. Según Argandoña, no hay decisiones buenas si no son éticas, dependiendo en gran medida la ética en la empresa de cómo actúan sus directivos: "La ética del directivo es una condición para dirigir mejor. El directivo observa los valores de otra manera, busca otros resultados, tiene otras motivaciones, se plantea otras alternativas… Pero esto solo lo ve el que se atreve a ponerlo en práctica" (fuente de la imagen: sxc.hu).

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