jueves, 5 de septiembre de 2013

En la habitación (On Room)

En relación al post “Universos paralelos”, cuando escribía “... a los listos de turno se les permita seguir haciendo negocio vejatorio, ahora con rimbombantes y siderales metodologías a lo On”, he recibido por email y wasap algunas preguntas sobre si tengo algo en contra de esa inventiva catalogada "En la habitación (On Room u Onroom)". Agradeciendo la confianza y sinceridad de los emisores de estas críticas, la respuesta es corta y sencilla: NO. Siento no haberme expresado más nítido. Lo que pretendía no era otra cosa que satirizar el presunto velado uso de estas "antiguas" sistemáticas académicas, adaptadas a Internet, para seguir manteniendo el status quo de otras rentables y todavía cercanas épocas, a base de conjeturales nuevas fórmulas de reducción sustancial de gastos directos y mantenimiento y acrecentamiento de márgenes brutos desproporcionados y, en todo caso, insultantes, ofensivos, humillantes, para la realidad económica y social que padecemos, sin ningún control gubernamental efectivo y ante la impávida mirada de la administración gestora. Parafraseando el dicho “lo puedo decir más alto, pero no más claro”: LO PUEDO ESCRIBIR EN MAYÚSCULAS O CON LETRAS DE MAYOR TAMAÑO, PERO NO MÁS CLARO.

Y ya que estamos con la variante de lo “On”, es decir “On Room”, que traducido del inglés puede significar “En la habitación” o “Por la habitación”, decir, en primer lugar, que en la década de los noventa del siglo pasado, cuando estudiaba Psicología en la UNED, también estaba solo “en mi habitación”, a lo “On”. En segundo lugar, y si nos referimos al uso de las ya no tan nuevas tecnologías de comunicación, llevo dilatado tiempo conociendo el cóctel de e-clases (presenciales virtuales), e-magistrales, e-tutorías personalizadas, e-bibliotecas, e-contenidos, e-máster class y un largo etcétera de e-recursos pedagógico-didácticos. Por si fuera poco, también lo practico como alumno de Derecho (hasta mi expediente reglado lo tengo en directo). Si quieres ver unas instantáneas del último cuatrimestre, clickea AQUÍ. Por cierto, con un rendimiento por ahora (tocaré madera), muy distinto a mi experiencia en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (y eso que la asignatura Antropología me encandiló).

Por lo anterior, me entra la risa tonta cuando leo, escucho o veo promociones de entidades, que se dedican a la enseñanza reglada o no reglada (ya sea en idiomas, certificados de profesionalidad, formación profesional, universitaria, formación continua, máster, etc.), asignándose presuntamente la autoría o idea de nuevos y exclusivos sistemas de educación on line, soportados, según alardean, en etéreas ciencias aplicadas de postrimera incubación, cuando la realidad es que desde hace tiempo todo se encuentra inventado y el método hilvanado en la Antigua Grecia. Lo único que ha evolucionado ha sido la velocidad de comunicación, transmisión de datos y poco más. Finalmente, no te olvides que lo importante sigue siendo la calidad de la enseñanza, ese profesional de la docencia que lo da todo por su alumnado, y el trato nominado del personal de apoyo, ya sea en tutoría, tecnología, secretaría o administración y todo eso difícilmente es patentable. Así que nuevamente recurro a la frase: "tonterías las justas".

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