jueves, 4 de julio de 2013

Innegable y tácito

Agradable almuerzo el que disfruté ayer con un experto en recursos humanos (gestión de personas, como le gusta puntualizar), para sondear una posible colaboración coyuntural, a partir de septiembre, con uno de sus clientes. Me extrañó que en el previo telefónico, no me pidiera una actualización del expediente profesional, ya que, cuando interactúas con un/a profesional de la selección de personal (da igual que sea para tomar un café o para pedir un trabajo), lo primero que te dice es que le envíes el curriculum actualizado o, la moda últimamente, que lo insertes en su base de datos o bolsa de trabajo virtual.

Como no quise ser incorrecto, no se lo comenté de entrada, pero pronto salí de la duda porque él mismo me lo explicó. Ya se había enterado a través de un barrido en Internet sobre el que te escribe y como conocía mi trayectoria personal, dio por buena la información recabada, sin necesidad de cruzar datos (gracias) ni pedirme el susodicho reajuste curricular. Luego me amplió que puedes conseguir a través de Google incluso información que no es de estilo solicitarla en una entrevista personal, como en qué zona vives, si estás casado o soltero, … y otros aspectos cualitativos y cuantitativos.

En fin. Irremediablemente, disponemos de dos contornos: el real o innegable y el virtual o tácito. Pero no te olvides que para disponer de un sólido y auténtico perfil, el virtual debe estar conformado de realidad trasladada a la Red o generada en ella (y al revés). Parece que los caza talentos y consultores en selección empiezan a valorar negativamente que no existas (o coexistas muy poco) en Internet. Si quieres comprobar mis datos en Google, clickea AQUÍ.

Claro. Tengo que estar con información veraz, no falsa. Debo recordar que las falsedades, quimeras o invenciones, tienen las patas muy cortas. La imagen que dibuje en la Red (con mis escritos, historial, opiniones, …), será un reflejo de lo que soy realmente, a lo "Yo soy eso" de "Conversaciones con Sri Nisargadatta Maharaj". Incluso mis, catalogadas por terceros, tonterías, si son verdaderas, afectarán positivamente, no te quepa la menor duda, porque el previsible contratista deberá conocer el ying y el yang y si algo no le cuadra y propicia la no contratación, será lo mejor para él y para mí, porque ambos no deberemos perder tiempo en nuestros respectivos caminos.

Y ya puestos, para el caso que injustamente escriban falsos testimonios, incorrecciones e velados insultos sobre mi perfil, rememoraré la variante de la frase que D. Alonso Quijano (El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha) le dijo a su escudero (Ladran, Sancho, luego cabalgamos):

"Deja que los perros ladren Sancho amigo, es señal que vamos pasando".

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