lunes, 18 de marzo de 2013

¡Ya me gustaría!

Gracioso ha estado Antonio este fin de semana, con la cuestión de si me voy a tirar otro periodo sabático, estudiando el grado en Derecho. ¡Ya me gustaría! Pero no va a poder ser. Finalizada la fase de alternancia del proyecto “Málaga Recurso Enológico” (ver post “Reír, llorar…”), hay que llenar ese hueco con otros temas profesionales, laborales, institucionales o empresariales, en línea con el quesito que te describí en "Porciones esenciales". 

Por otro lado, no está el horno para bollos y aunque lo estuviera, creo que a mi floja mente le viene bien ese tipo de marcha. En cuanto a Derecho, ya te lo dejé entrever hace un tiempo (ver post “Quien rompe, paga”) y ahí ando, con el treinta y pico por ciento de créditos solventados. A ver si dentro de dos o tres años, termino, que ya va siendo hora. 

La pregunta del amigo me recordó el artículo que Douglas MacMillan escribió hace unos meses en Business Week, To Recruit Techies,Companies Offer Unlimited Vacation, acerca de aquellas empresas que ofrecen periodos de descansos ilimitados (sí, como lo lees: “ilimitados”) a sus colaboradores, para que no se sientan tan estresados, ya que las vacaciones tal y como las conocemos, no generan motivación. ¡Ya me gustaría!

Con la que está cayendo en mi país y tener que leer esas cosas. Igual piensas que Douglas está de cachondeo, pero parece que no es una inocentada del periodista. Bromas aparte, está claro que si dispongo de la gestión o el control de mi horario laboral, aunque sea parcialmente, indudablemente se incrementa la expectativa de rentabilidad del puesto y, por derivación, mi productividad. Evidentemente, lo de las vacaciones a la carta o ilimitadas, será para determinados perfiles o puestos: ingenieros, informáticos, diseñadores… ¡Ya me gustaría! (fuente de la imagen: sxc.hu).