lunes, 28 de noviembre de 2011

Nepotismo laboral

Intenté animarle ayer con uno de mis arroces, pero en la sobremesa percibí que no había conseguido vivificarle. Por la mañana me contó la ristra de parcialidades, favoritismos y preferencias que se habían concatenado en la institución donde colaboraba y que echaba por tierra todo el manojo de buenos momentos profesionales vividos a lo largo de los años de colaboración y fidelidad.

Desde que se inició la crisis, determinados empleados eran receptores de privilegios, predilecciones y nepotismos, sin razón especial, salvo la antigüedad en la institución o la presunta relación familiar o de amistad con los directivos o representantes, que actuaba a modo de arbitrario e inmoral derecho de pernada.

Le trasladé que en todos los lugares del globo terráqueo esas presuntas predilecciones son normales en empresas familiares, aceptándose que el pariente o, en su defecto, persona de confianza, asuma las riendas del negocio. Con bastante frecuencia, los favorecidos no suelen estar a la altura de las circunstancias y las entidades naufragan por ineptitud de los nuevos dirigentes, enchufados, garrapatas o manipuladores.

Desgraciadamente, los efectos colaterales alcanzan el ánimo de aquellos colaboradores que han dejado y dejan su piel por el proyecto empresarial o institucional, entristeciendo sus corazones profesionales por las presuntas injusticias que se despliegan a diestro y siniestro. Es difícil luchar contra esa situación emocional. Queda razonar con los que toman decisiones y, si no hay solución, poner tierra de por medio es lo más inteligente.

Que esta semana, a caballo entre noviembre y diciembre, te sea beneficiosa en lo laboral, profesional, empresarial o institucional, según corresponda (fuente de la foto: imagenes-gratis.net).

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