miércoles, 9 de marzo de 2011

Escuchar más, preguntar mejor

La conclusión de la jornada de ayer es que, a veces, sigo hablando demasiado y eso no es bueno. Como decía un extinto familiar: La fuerza se te va por la boca.

Y no es que no me guste charlar con mis interlocutores y contarles todo lo que corresponda, sino que al conversar yo casi todo el rato, no dejo platicar a las otras personas y, por tanto, pierdo la oportunidad de escucharles y aprender.

Por otro lado, creo que es muy importante plantear óptimas cuestiones a tu interlocutor, de forma que se obtenga la información que se necesite para generar un sólido pilar colaborativo con él.

El qué, el cómo, el porqué, unido a recabar la opinión del oyente, es sinónimo de sana curiosidad y apertura de mente.

Así que a aplicarme el cuento y la próxima vez: escuchar más y preguntar mejor (dibujo de imagenes-gratis.net).

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