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Salvo excepciones, que siempre las hay, y dejando a un lado la mal llamada “suerte” de los advenedizos, temporeros, vividores, trápalas, cantamañanas, manipuladores, mentirosos, tramposos y pandilleros, si trabajas decentemente, con ética y moralidad, con un fin en la mente, con ánimo de superación y abierto al continuo cambio, la Suerte se acercará a ti. Incluso los arrojos en los momentos más sensibles, como los descritos en el post “Tangible y axiomático” (M. Velasco, 2010)[3], son los que propician un acercamiento a la Suerte el día después. En mi caso, cuando considero que la aportación a un proyecto ha finalizado o no me siento identificado con su nuevo rumbo o deja de hacerme tilín, analizo la situación de forma objetiva y sincera y al cabo de unos días, unos meses o años, tomo una decisión, ya sea seguir o pasar a un segundo término. Si la decisión es cambiar de tercio, me quedo con lo positivo, con la suerte de haber disfrutado de esa experiencia profesional y los buenos momentos vividos. Creo que esa disposición al perenne quehacer, labor o faena, aprendiendo, conociendo, aprehendiendo y emprendiendo, de forma sincera y proactiva, es el agente que cataliza las dosis de relativa pero siempre deseada Suerte en los negocios. Y si, además, te toca la Lotería, pues… Pero por lo menos, Arturo ¡Compra un boleto! Que tengas una proactiva semana profesional.
___________________________[1] Velasco-Carretero, Manuel (2010). Dar la cara. Sitio visitado el 11/10/2010.
[2] Wiseman, Richard (2003). Factor Suerte. Ed. Temas de Hoy.
[3] Velasco-Carretero, Manuel (2010). Tangible y axiomático. Sitio visitado el 11/10/2010.