domingo, 4 de julio de 2010

Arbitrariedades y atropellos

Fuente de la imagen: ¿La antesala de una guerra civil? (M. Velasco, 2007)
Al final del postPorfía elevada al infinito” (M. Velasco, 2010)[1], anotaba si los costes sobre los que calculamos el precio del producto o servicio, no son serios y se nos ha ido la olla sobredimensionándolos. Es muy importante analizar el proceso productivo y ajustar continuamente los gastos a la realidad económica y social del momento. No debo dar por bueno unos datos calculados en un contexto específico y aplicárselos al cliente sin ton ni son, porque sí. Por ejemplo, se utiliza un escandallo de gastos que ya no se realizan o que en la actualidad no tiene sentido utilizar porque no se necesitan. También, me he encontrado con casos en los que el proveedor expresa: “Y tantos euros de beneficio, porque caso contrario no me interesa el proyecto” Pues, hijo, si no te interesa el proyecto, no optes a él. 

El cliente no es tonto y más temprano que tarde detectará la arbitrariedad, demasía, y usura que se pretende, ya sea queriendo o sin querer. En síntesis, aplicar el desafortunado: "Yo sigo ganando, tú pierdes". Adelántate. Actualiza tu modelo económico. Mejor, cambia el modelo de negocio.  Por ejemplo, factura tu margen en función de los objetivos conseguidos y cobra por los gastos directos efectivamente aplicados. Consigue que tu cliente gane. No te parapetes en acuerdos, licitaciones, contratos, declaraciones... consensuadas y firmadas en periodos de bonanza económica. Que el cliente sienta que te adaptas a las nuevas realidades económicas y sociales y perciba el retorno de la inversión actual que realiza en ti[2]. Imagen incorporada con posterioridad; fuente: mvc.
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[1] Velasco-Carretero, Manuel (2010). Porfía elevada al infinito. Sitio visitado el 4/7/2010.
[2] Foto de imagenes-gratis.net