| Fuente de la imagen: mvc archivo propio |
También resalto el gratificante momento que pasé fabricando carambolas[1]. Rememoré las tardes de los viernes en los billares de la calle La Bola, en Ronda, aprendiendo efectos imposibles, memorizando los diamantes para optimizar la trayectoria de la bola blanca y suspirando con que llegara el momento de saber jugar a tres bandas[2].
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[1] En una magnífica mesa de billar francés.
[2] Te dejo una instantánea.