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| Fuente de la imagen: mvc archivo propio |
En
el post "
Un olvido imperdonable" (M. Velasco, 2007)
[1], expresaba que, según un estudio de Landwel-PwC, las empresas españolas no están preparadas para custodiar los datos personales que almacenan en papel. En
el post "
La e-factura" (M. Velasco, 2006)
[2], comentaba que los empresarios no conocen ni implementan la e-factura, que impulsa la
AEAT. En "
La incertidumbre del navegante" (M. Velasco,2004)
[3],
os hablaba escribía acerca de la importancia de disponer de un plan de contingencia en seguridad informática; etc. En síntesis, que estoy sensibilizado con los procedimientos administrativos encaminados a la reducción de la circulación del papel en la organización y, aunque pongo en cuarentena cualquier propuesta de
outsourcing administrativo, por ejemplo, ver
post "
Outsourcing contable" (M. Velasco, 2007) o el texto "
Outsourcing de ocasión" (M. Velasco, 2006)
[4], a priori no me disgusta las concepciones de gestión documental como las que hace Silvia Díaz, directora general de la empresa Léelo
[5]. Propone Silvia un
outsourcing de gestión documental, es decir, la subcontratación de la digitalización y la creación de un sistema personalizado para procesar todos los papeles que genera una empresa, garantizando reducción de costes y, supongo, eficacia y eficiencia organizativa. (Formato
de post modificado posteriormente.
Fuente de la imagen: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: mvc archivo propio.
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[2] Velasco Carretero, Manuel. La e-factura. 2006. Sitio visitado el 21/03/2007. [5] Díaz Montenegro, Silvia. Leído en la pág. 22 de Expansión, 20/3/07