sábado, 26 de mayo de 2018

Citius quam asparagi coquantur

Bueno, ya pasó el “apocalíptico” veinticinco de mayo de 2018, fatídico día pronosticado por los agoreros y, sobre todo, advenedizos y temporeros que al abrigo del negocio presuntamente fácil y fraudulento, han puesto patas arriba el tejido administrativo de mi país con el tema del Reglamento Europeo de Protección de Datos (REPD o RGPD) que, por cierto, lleva ya dos años publicado y, como siempre nos pasa a los “españolistos”, pretendemos solventarlo todo en el último minuto (así nos va). Pues bien, al igual que con el “efecto 2000”, llegó el día veintiséis y no se “paró el mundo”. Ayer me comentaban en Granada que una persona había difundido que a tal hora estaría en determinado centro comercial para firmar las supuestas cesiones y usos de sus datos. Igualmente, dicen que el panadero que trae el pan periódicamente a varios trabajadores y trabajadoras, comentó que se le tenía que firmar una autorización puesto que conocía determinados datos personales de sus clientes (en este caso, el gusto por determinado pan). En fin. Una cosa sí me he dado cuenta al recibir tantos correos electrónicos (algunos verdaderamente originales, lo reconozco): la cantidad de bases de datos donde estaban mis datos sin yo saberlo ni autorizarlo ni por activa ni por pasiva. Vamos a ver qué pasa a partir de hoy puesto que no he aceptado el noventa y nueve por ciento de las solicitudes recibidas. Tengo verdadera curiosidad sobre si me van a dar de baja o no, porque a más de uno lo voy a "mandar a freír espárragos". 

Cambiando de tema (sin cambiar, metafóricamente). Arriba te dejo una instantánea del macetón de espárragos que me ha regalado Teo (Muchas Gracias), proveniente de los campos de Huétor Tájar (Granada, España). Si eres follower de este sitio, conoces mi preferencia por esta delicia culinaria. Textos como “Nuestro mundo”, “Sencillez en su elaboración”, “Espléndido ecosistema” o “De Lagunas y alcachofas” son buena prueba de ello. En el explícito “Me fui a coger espárragos” te transcribía lo que significaba esa expresión o "a freír espárragos", frases documentadas en el siglo XIX. Se expresaba "anda a freír espárragos" o "anda a esparragar", es decir, a coger espárragos. Según ide3.com, “Mandar a uno a freír espárragos u otras cosas”: “la expresión procede en última instancia del proverbio latino Citius quam asparagi coquantur, ‘en lo que tardan en cocer los espárragos’ en latín, y que hace referencia a un tiempo brevísimo, ya que el espárrago debe ser retirado del fuego al primer hervor. Entonces, si lo que se pretende es mantener ocupado el mayor tiempo posible al individuo molesto, o se le manda a recogerlos o a freírlos, en una confusión significativa enviando a freír algo que se ha de hervir, en la línea de algo inútil como la del que asó la manteca”. Parte de este texto también se ha publicado en el sitio GASTROPOST, bajo el título "A freír espárragos" (Fuente de la imagen: elaboración propia).