domingo, 18 de marzo de 2018

Si puedes imaginarlo, puedes contarlo

Hace ya más de una década, en el texto “No soy adivino”, te contaba que en octavo de la EGB participé en un concurso de redacción patrocinado por Coca-Cola. La primera fase se realizó en el colegio y el profesorado eligió la opción de que cada uno de nosotros escribiera un cuento o relato corto. Nos dejaron las vacaciones de Navidad para la redacción. En el mes de enero expusimos todos nuestras creaciones; bueno, todos no, mi cuento fue leído por un compañero, ya que entonces solía atrancarme con frecuencia en público (vamos, "tartamudo", para ser más exacto) y, por alguna razón que luego comprendí, el profesor de Lengua prefirió que lo presentara uno de los niños que mejor leía de la clase, Francisco Javier. Los dos primeros fuimos a la fase final, que se celebró en Cádiz (España). 
Te cuento lo anterior porque, casualidades de la vida, ayer estuvimos en la Facultad de Comercio y Gestión de Málaga (España), acompañando a la peque, que después de ser seleccionada en su colegio, asistió a la prueba simultánea a nivel nacional, en la que los participantes, a partir de un estímulo creativo, una brújula, dieron rienda suelta a su imaginación y redactaron un relato corto (me muero de ganas de contarte la historia que ha escrito, pero prohibido lo tengo). Dos horas estuvo dándole al bolígrafo. Mientras esperaba, caí en la cuenta que el concurso Jóvenes con Talento va por la 58ª edición ¡Jopé! ¡Tiene más edad que yo! En fin. Suerte a los peques y la chicurri me consta que se lo pasó muy bien y aprendió de la experiencia, que eso es lo que importa, porque la vida es un camino y hay que saberlo transitar desde pequeño. Ahora a esperar el resultado (fuente de las imágenes: pixabay y elaboración propia).