domingo, 13 de noviembre de 2016

De esos polvos estos presuntos lodos

Han pasado unos días desde las elecciones en EEUU, otrora primera potencia mundial y hoy una más que se debate entre los problemas internos, el avance de economías, fundamentalmente asiáticas (China es el mayor acreedor del tesoro estadounidense), y la añoranza de lo que un día fue. Pero no nos engañemos, ya que todavía un simple estornudo suyo puede generar una gripe a Europa. En cuanto al presidente electo, no me adentraré esta mañana en el término populismo, porque en mi país estamos de él hasta las cejas, sólo decir que no me gustan los políticos, de cualquier color, que dicen una cosa en las elecciones, aunque la proposición sea una aberración para otros, y luego cuando son elegidos se pasan por el forro sus promesas. Como elector me siento engañado y como ciudadano triste y frustrado. Y eso que en el caso de Trump parece que su “marcha atrás” o “ralentización” en algunas de sus propuestas hace respirar a distintos colectivos, pasando por la inmigración o el financiero. Desde este sitio sólo cabe desearle a los ciudadanos y ciudadanas de ese inmenso país, cuna de un tradicional y peculiar modelo de democracia, la mejor de las suertes políticas, económicas y sociales (fuente de la imagen: pixabay).

Volviendo a la economía, cierto que la europea se encuentra bastante peor, pero a la vista de la información disponible en las redes sociales y en los medios de comunicación, la estadounidense tampoco está para tirar cohetes. No hace tanto, se escribía en The Economist, America’s European moment, que el patrón disfuncional del fracaso de la política norteamericana es alarmante por su parecido con el de la Unión Europea, debido a tres factores, no sé cuál de ellos más lúgubre. Por un lado, la incapacidad de superar el recosido que supone la enorme diferencia a largo plazo entre los ingresos tributarios y las promesas de gasto. Por otro lado, la incapacidad de los demócratas y los republicanos de llegar a un gran acuerdo para asegurar el futuro fiscal de EEUU. Y por otro, lo que te comentaba en el párrafo anterior: los políticos americanos han mentido y le han fallado a sus votantes. Sí, lo mismo que los políticos europeos evitaron explicar a su electorado lo que está costando salvar la moneda única, ni los líderes republicanos ni los demócratas han tenido el coraje de explicar a sus conciudadanos lo que está costando reparar el desastre fiscal. Y, claro, de esos polvos vienen los presuntos lodos materializados, por ejemplo, en el, para algunos "tertulianos de pacotilla", incomprensible resultado de las recientes elecciones.

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