viernes, 20 de febrero de 2015

La mochila

En 2007, en el post “El mochilero Mario”, te trasladaba el regalo que Mario me realizó, el libro “Técnicas para viajar”, que relataba su experiencia en el caminar por las veredas de la vida junto a su mochila. También, hace ya un año, me comentaba Gracia la importancia de la reducida mochila que debemos llevar en nuestro tránsito por la vida. Lo anterior lo recordé ayer, mientras escuchaba a Javier relatar lo de ese imperceptible morral que llevo a mis espaldas desde que nací, zurrón donde voy metiendo todo aquello que consciente o inconscientemente guardo e, invariablemente, transportar durante el viaje de la vida. Insistía el ponente en la importancia de acarrear lo aprendido, experiencia, conocimiento y ¡Por qué no! emociones y ciertos recuerdos que te reconfortan. Pero también es trascendental deshacerme de lo que previamente he decidido que no me sirve, estorba o detiene. Y todavía más significativo, si cabe, es distinguir qué peso me corresponde y qué peso es de otros y me va lacerando el dorso (Fuente de la imagen: elaboración propia).

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