martes, 25 de noviembre de 2014

Microestresores y Negociación

Hace unos años leí en la pág. 43 de elEconomista[1] un artículo sobre el “happening”, acciones antiestrés relacionadas con la destrucción, en mi opinión de dudosa efectividad, ya que, de alguna forma, lo que están labrando o alimentando es más destrucción y un círculo vicioso de violencia (ver post ¿Happening o kale borroka? ). Planteamientos como el descrito en el artículo referenciado, que invitaba a personas a destrozar habitaciones de un hotel, las considero muy desafortunadas y ni tan siquiera una acertada maniobra de marketing, sino más bien todo lo contrario. Como dice un experto, simplemente es “kale borroka”. Te comento todo lo anterior porque desde el doce de noviembre vengo participando en un foro, promovido por Andrés, sobre “los microestresores positivos y negativos durante el proceso negociador”. El promotor del debate piensa que dentro del proceso negociador debemos gestionar adecuadamente los microestresores, que pueden ser positivos o negativos; los positivos son pequeños detalles que nos ayudan a mejorar nuestros resultados, los negativos a empeorarlos. Debemos ser conscientes de cuáles son en cada uno de nosotros. Antes de iniciar mis participaciones me leí el artículo de Juan Anselmo Ginard Vicens, “El estrés diario”[2], echando en falta en sus párrafos la parte positiva de las experiencias de estrés. Existen expertos que abonan esta tesis, en el sentido que el cabreo, irritación o enfado, expresados en tiempo y forma, puede afectar positivamente a uno mismo y, sobro todo, a que nuestro interlocutor perciba de otra forma lo que defendemos o necesitamos o nos perjudica, desde una óptica sincera, transparente, aunque ciertamente cabreada. 

Joilson Pereira da Silva, en su tesis “Estrés Psicosocial y Afrontamiento”[3], además de la etimología y la historia del concepto “estrés”, nos enumera los distintos estresores y en el catalogado tercer tipo de estresor[4], nos describe los estresores planteado por Lazarus y Cohen (1977), referido a “los cotidianos o microestresores, que son sucesos en las pequeñas rutinas cotidianas, (las responsabilidades domésticas, las tareas escolares, el trabajo, la salud, la vida personal y principalmente la relación afectiva con la familia y los amigos), pero de alta frecuencia, motivo por lo cual pasa a ser un tipo de estresor importante, ya que ayuda en el proceso de adaptación y acomodación en el mantenimiento de la salud, pero también dañoso al bienestar psicológico se presenta una frecuencia demasiada en la vida del individuo.” Estos acontecimientos, que habitualmente son designados en el lenguaje anglosajón bajo el término de hassles, han sido referidos bajo la denominación de contrariedades o sucesos menores, asumiendo una distinción conceptual entre los sucesos menores y los sucesos vitales -estos últimos también entendidos como sucesos mayores. Según Bonifacio Sandín[5] este tipo de estrés social, “que se encuentra en un camino intermedio entre el estrés reciente (es decir, el estrés por sucesos vitales) y el estrés crónico (es decir, lo que en el lenguaje anglosajón se ha denominado role strain)”, ha sido investigado Paykel y Tanner, (1976) en torno a la relevancia de los sucesos menores como posibles factores inductores de estrés, y Kanner, Coyne, Schaefer y Lazarus (1981), cuando ya específicamente investigan sobre el estrés de estos sucesos menores.

[1] Edición del trece de junio de dos mil siete.
[2] Ginard Vicens, Juan Anselmo. “El estrés diario”. Suite101.net.  Link: http://suite101.net/article/el-estres-diario-a39415#.VGDAJsknl3E. Última vez visitada la web: 25/11/2014.
[3] Pereira da Silva, Joilson. ESTRÉS PSICOSOCIAL Y AFRONTAMIENTO. Universidad Complutense de Madrid. Capítulo 3 de la tesis, pág 113 y ss. Link: http://biblioteca.ucm.es/tesis/cps/ucm-t28694.pdf. Última vez visitada la web: 25/11/2014.
[4] Pág. 117 y 118 obra citada.
[5] Sandín, Bonifacio. Facultad de Psicología. Universidad Nacional de Educación a Distancia. Ciudad Universitaria, s/n. 28040 Madrid. “El estrés: un análisis basado en el papel de los factores sociales”. Revista Internacional de Psicología Clínica y de la Salud 2002. Link: http://www.aepc.es/ijchp/articulos_pdf/ijchp-65.pdf. Última vez visitada la web: 25/11/2014.

2 comentarios :

  1. Excelente blog, Manuel. Enhorabuena.

    Andrés Mínguez
    Profesor Negociación - UNIR

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Hola. Gracias por la visita. Saludos. Manuel