viernes, 30 de mayo de 2014

¡A improvisar toca!

Según Emilio Molina[1], improvisar es crear a la vez que se ejecuta o ejecutar a la vez que se crea, es decir, concebir y ejecutar cualquier acción de forma simultánea, por ejemplo, mantener una conversación sin unas directrices previas, sin un guion, es improvisar, aunque pueda estar carente de una intención artística. Para Molina, nadie se maravilla con aquel que improvisa una conversación normal con su vecino, ni envidia al que sabe comunicarse con el tendero de la esquina; estas actividades se consideran normales, porque lo son, y, sin embargo, precisan de la utilización libre del lenguaje y por tanto suponen su conocimiento en profundidad.

Si consultamos el Diccionario de la Lengua Española[2], improvisar significa realizar algo sin haberlo preparado con anterioridad. Sin embargo, ayer, en el marco de la disciplina Comunicación Oral y Escrita, Jesús nos explicó que improvisar es dar la impresión de que las ideas fluyen sin dificultad y con soltura, o lo que es lo mismo, más bien de aparentar que se improvisa. Según las ideas claves desgranadas, el buen comunicador prepara y ensaya su discurso a conciencia para dar esa sensación. Por ello, en la preparación previa hay que reproducir en la medida de lo posible todas y cada una las circunstancias que se darán en el momento de pronunciar el discurso.

Por tanto, el inexperto orador debe recurrir a diversos "truquillos", desde escribir el discurso como si se estuviera hablando hasta la generación de errores conscientes en los ensayos y su solución, pasando por subrayado de palabras clave, anotaciones de puño y letra con anécdotas o ejemplos, lectura del discurso en voz alta para verificar el efecto y el ritmo, etc. Siguiendo con Emilio, son los valores estéticos o comunicativos de cada individuo lo que determinará la calidad del resultado. Pone el siguiente ejemplo: no es lo mismo el concepto de improvisación si nos referimos a un clarinetista de jazz que si utilizamos esa misma palabra en referencia a los balbuceos de un niño de cuatro años, pero ambos hechos son contemplados como improvisación dependiendo del punto de vista que se adopte. En fin. En esta crisis de órdago en la que estamos inmersos, como músicos de jazz o recién nacidos: ¡A improvisar toca! (Fuente de la imagen: sxc.hu)

[1] Molina, Emilio . La improvisación : definición y puntos de vista.. XXI.  pp. 78-94. 2008
[2] «Improvisar. (De improviso). 1. tr. Hacer algo de pronto, sin estudio ni preparación.» http://lema.rae.es/drae/?val=improvisar

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