sábado, 29 de marzo de 2014

¿Estamos ya explosionando?

Por enésima vez leo en los medios de comunicación españoles el término “deflación”. Si eres follower de este sitio, y como no tengo abuela ni boca prestada, conocerás desde los prolegómenos de la crisis mi preocupación por este concepto. Al igual que criticaba en “Deflación”, de la lectura de los textos redactados por los "expertos" periodistas en esta materia, no hay que ser entendido en estas desgracias económicas para, fácilmente, separar el grano de la paja, es decir, los autores que prestaron atención a una básica y corta clase de Economía, similar a la de mi asignatura de primero de Empresariales, donde se les explicó el término, o se han mínimamente informado y documentado, de aquéllos otros peregrinos desinformados o presuntamente untados para redactar lo que escriben, o escuchar campanas y … ya se sabe, como lo de la reciente noticia del accidente del avión en Canarias que nunca existió.

La realidad es que mientras la política de turno, a lo ¡Ea! ¡Pelillos a la mar! ayer justificaba la diferencia entre la previsión y la ejecución del déficit presupuestario español, sabiendo que dentro de un corto tiempo se cambiará la medida del Producto Interior Bruto con la suma de los gastos por inversión y -agárrate a la silla - los de armamento, y el tema, ficticiamente, será menos grave, así como gubernamentalmente se censuran los informes de Cáritas sobre la pobreza en España y los que nos han metido en toda esta mierda siguen de rositas -mientras todo eso sucede - ¡Por favor! ¡Qué interminables párrafos me salen a esta hora del alba! -, el Instituto Nacional de Estadística (INE) cocina la publicación del IPC de marzo, que bajará hasta el -0,2% y el Banco Central Europeo, léase “Alemania”, sigue a su bola, léase “a sus intereses nacionales”, ante la mirada hacia otro lado del resto de las economías de la eurozona que bastante tienen con sus bombas de relojería internas. entre ellas ¡Cómo no! España con su corrupción generalizada.

Sí. Mientras todo eso sucede, que parece cómico pero no lo es, a la pyme de mi calle, especie en peligro de extinción, le toca meditar si sigue manteniendo la perenne rebaja extrema de precios a costa de hipotecar el patrimonio familiar (ganando sí o sí los de siempre) o cerrar definitivamente. ¡Dios Mío! ¿En qué país vivo? No es conservador, tampoco progresista, ni tan siquiera liberal puesto que no se deja quebrar ni a los bancos, ni a las constructoras, ni a las autopistas, …, sólo al autónomo y a la pequeña empresa. Anoche cenaba con la noticia de que en Japón y en Estados Unidos cuando se tienen estos problemas macroeconómicos, meten en la cárcel a aquellos culpables que previamente no se han suicidado (porque todavía hay honor y honra), programan la maquinita de hacer dinero y al poco tiempo se estabiliza, cuando no se promueve una "destrucción creativa" en el momento adecuado (no cuando ya está todo perdido). No sé si esa es la solución definitiva, pero al menos a medio plazo surge efecto. ¿Y aquí por qué no se hace lo mismo? Iluso de mí. Alemania no quiere porque piensa que es perjudicial para sus intereses. Y vuelta al inicio. Así hasta que reventemos ¿O estamos ya explotando? (Fuente de la imagen: sxc.hu).

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