martes, 16 de abril de 2013

Quien calla, a veces otorga

Pienso que si en los foros adecuados me callo y no expreso lo que siento, aún a riesgo de equivocarme, estoy otorgando. Por eso, con tacto y delicadeza, pero con firmeza, debo expresarte mi opinión, procurando seguir la orientación del Maestro (Paulo Coelho en Maktub, recogido en Acerca de):

“Ya sea una carta o un diario, o unas notas mientras hablas por teléfono, pero escribe. Escribir nos acerca a Dios y al prójimo. Si quieres entender mejor tu papel en el mundo, escribe. Procura plasmar tu alma por escrito, aunque nadie lo lea; o, lo que es peor, aunque alguien acabe leyendo lo que no querías. El simple hecho de escribir nos ayuda a organizar el pensamiento y a ver con claridad lo que nos rodea. Un papel y un bolígrafo hacen milagros, curan dolores, consolidan sueños, llevan y traen la esperanza perdida. La palabra tiene poder"

Ahora bien, el profesor Martínez Vela (El valor del silencio en las fuentes literarias antiguas), estima que la capacidad de guardar silencio ya era una virtud admirable en el mundo antiguo y digna de ser enseñada. Hay que saber guardar silencio cuando hay que practicarlo y para mí es muy difícil. Cuando tengo que guardar silencio, a veces no lo hago y viceversa, temiéndome que cuando tengo que hablar, puede que en ocasiones, consciente o inconscientemente, me calle.

Pero el dicho “el que calla, otorga” no debe tomarse al pié de la letra, puesto que puede ser que lo que se escucha sea tan absurdo o desbarajustado y el emisor está tan ofuscado, que será inútil abrir la boca. También está lo que Rudy Spillman escribe en su libro Abierto:

“los que tienen sus convicciones pero respetan las de los demás al punto de rechazar cualquier tipo de discusión destinada a convencer uno al otro en cualquier dirección que sea. Y evitar la posibilidad de que la conversación derive en violencia.”

Escribe la profesora Dña María Luisa López Huguet, doctora especialista en Derecho Público Romano, en “El valor del silencio en las fuentes antiguas”:

“El silencio aparece en las fuentes con múltiples y variados significados: signo de una educación noble, principal virtud del filósofo, demostración de miedo, renuncia al derecho de defensa, señal de vergüenza, prueba incriminatoria o comportamiento carente de expresividad, a través del cual ni se afirma ni se niega algo. Por tanto, el conocido fragmento de Paulo (D. 50.17.142: qui tacet, non utique fatetur: sed tamen verum est eum non negare) “quien calla no es cierto que otorgue, pero sí que no niega”, no puede ser interpretado de modo genérico, sino que su verdadero significado y alcance viene condicionado por su contexto original.”

López Huguet se atreve a contradecir el refranero y afirmar que no siempre “el que calla, otorga” sino que, a veces, simplemente “no dice nada”. En fin. Me quedo con la siguiente extensión, epílogo o anexo a modo de reflexión que para Spillman, el refrán debería tener: "Quien calla, a veces otorga la posibilidad a quien habla, de que revise sus dichos" (fuente de la imagen: sxc.hu).

2 comentarios :

  1. Interesante. El refranero no siempre tiene(toda la)razón.

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  2. Gracias, Daniela, por tu visita y aportación.

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Hola. Gracias por la visita. Saludos. Manuel