lunes, 4 de marzo de 2013

No dejarlo para mañana

Ayer intenté poner en práctica el dicho “no dejar para mañana lo que se puede hacer hoy”. Desde primera hora, limpiando y ordenando los trastos de la fiesta del día anterior, pasando por el reciclado y resto de un rosario de tareas domésticas pendientes. Al crepúsculo, puse el freno, me duche y caí exhausto. La pregunta es cómo debo enfocar la ejecución de la agenda profesional para cumplir ese refrán y, por derivación, mejorar mi productividad. Difícil lo tengo porque los ladrones de tiempo y resto de fantasmas de infecundidad, ineficacia y desolación pululan por doquier.

Para ello, en primer lugar tengo que poner coto a los entretenimientos que, agazapados en las esquinas, aguardan el momento propicio para manifestarse, Estas distracciones van desde el ring ring del teléfono móvil, hasta el correo electrónico, pasando por los presuntos excesos en el uso de todo lo que envuelve a la blogosfera y el excusado de networking, cuando te pasas tres pueblos con el Facebook o el twitter, por ejemplo.

También, es muy importante una alimentación adecuada, el ejercicio físico periódico y los necesarios momentos de reflexión, recogimiento y el reparador respiro, pausa o tregua. Lo anterior, cuando lo consigo, me genera un extra de motivación y pensamiento más positivo que unido al retrato ante terceros, tú incluido, sobre los objetivos que se puedan publicitar, se entiende, posibilitan un marco proactivo para seguir caminando. Que esta primera semana laboral de marzo, te sea beneficiosa en lo laboral, profesional, empresarial o institucional (fuente de la imagen: sxc.hu).

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