domingo, 2 de octubre de 2011

Menos garabateo

Desde aquel plan de negocio basado en un caso real, que me sirvió para aprobar en la universidad la asignatura Análisis Contable, con el profesor Vicente García Martín, actual vicepresidente ejecutivo de la CEA, mis espaldas profesionales acarrean bastante más de unos cuantos trabajos de este tipo.

Sí. De los muchos recuerdos que afloran a la mente, a título de ejemplo rescato una experiencia que me hizo mucha gracia. Junto a otros colaboradores, elaboramos un impoluto estudio de previsiones, digno de la mejor escuela de negocios.

Sin embargo, el number one del grupo inversor, solicitó que el estudio se realizara por una firma internacional de consultoría, que refrendó (por no decir COPIÓ) todo y cobró unos suculentos honorarios.

Actualmente, me encuentro ilusionado en la ejecución de una hoja de ruta económica, financiera, operativa y comercial, que puede salvar un proyecto empresarial de su cierre y liquidación.

Sin embargo, desde aquel primer estudio de viabilidad realizado en los años ochenta del siglo pasado, hasta hoy, mi parecer sobre la importancia de estos análisis previsionales ha pasado desde su encumbramiento hasta su depreciación, dependiendo de la circunstancia y el enfoque analítico impregnado.

Ayer, lo confirmó el estudio que realicé del artículo de Kate Lister en Entrepreneur, “Myth of the Business Plan”. Pero aunque el mito de los planes de negocio o de viabilidad, desde hace décadas se viene poniendo en evidencia, todavía se sigue presentando en la universidad y en las escuelas de negocio como una parte sustancial de cualquier proyecto empresarial.

Vuelvo a leer que emprendedores como Steve Jobs, Bill Gates y Michael Dell, pasaron de estos planteamientos al inicio de sus fructíferos negocios y triunfaron. Desafortunadamente, aunque el mito del plan de negocio viene siendo puesto en evidencia desde hace años, aún se mantiene.

El estudio editado por Babson College, remató que no existe una analogía entre un plan de negocio escrito y las ventas o ingresos de la realidad del negocio a largo plazo.

Termino con la reflexión de Kate: “Un gran plan de negocio puede lograrle una ventajosa evaluación en la escuela de negocios de turno, pero en la vida las valiosas distinciones se consiguen con victorias. Así que deje de garabatear y vaya a poner en marcha algo.” (composición de imagenes-gratis.net).

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