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Desde aquel plan de negocio basado en un caso real, que me sirvió para aprobar en la universidad la asignatura Análisis Contable[1], mis espaldas profesionales acarrean bastante más de unos cuantos trabajos de este tipo. Sí. De los muchos recuerdos que afloran a la mente, a título de ejemplo rescato una experiencia que me hizo mucha gracia. Junto a otros colaboradores, elaboramos un impoluto estudio de previsiones, digno de la mejor escuela de negocios. Sin embargo, el number one del grupo inversor, solicitó que el estudio se realizara por una firma internacional de consultoría, que refrendó (por no decir COPIÓ) todo y cobró unos suculentos honorarios. Actualmente, me encuentro ilusionado en la ejecución de una hoja de ruta económica, financiera, operativa y comercial, que puede salvar un proyecto empresarial de su cierre y liquidación. Sin embargo No obstante, desde aquel primer estudio de viabilidad realizado en los años ochenta del siglo pasado, hasta hoy, mi parecer sobre la importancia de estos análisis previsionales ha pasado desde su encumbramiento hasta su depreciación, dependiendo de la circunstancia y el enfoque analítico impregnado.
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[1] Con el profesor Vicente García Martín, actual vicepresidente ejecutivo de la CEA.
[2] Lister, Kate. Myth of the Business Plan. Entrepreneur. 2010. Sitio visitado el 02/10/2011.
