sábado, 5 de septiembre de 2009

Jardinero meditabundo

Ayer tarde, después de cenar, me postré en el sofá a escuchar las noticias de las veinte y veinte, veinte y treinta y las nueve de la noche. Al ver el desfile de políticos de todos los colores, frente a las cámaras de la cadena de turno y la sarta de presuntas tonterías, recordé que la aspiración a jardín necesitaba unas gotas del preciado elemento, así que me animé a dedicar unos minutos del hipotético estimado tiempo, a regar el mundo vegetal de mi exiguo y temporal dominio terrenal y no perder los minutos con más de lo mismo. Preparé unas gotas de ese whisky que lleva tiempo reposando en la barrica que antaño abrigó, durante cuatro años, vino Málaga trasañejo. Apetecía un cubito de hielo de agua de Sierra de las Nieves, así que mi sugerencia fue cumplida orden. Ya con el artilugio de riego en una mano, el para algunos elixir de dioses en la otra y música de Europa FM en las orejas, me sumergí en la relajante tarea acuática y en mis pensamientos. Recodé la afirmación que recientemente el presentador Pedro Ruiz realizó en una entrevista en Antena 3, sobre que el 90% de los políticos progresistas actuales estarían en puestos similares en un hipotético régimen totalitario. Cambio de chaqueta. Tanto bla, bla y sólo son unos farsantes sobrevivientes.

Resalto la reflexión de que no sólo los políticos son falsos e hipócritas, también lo son los presuntos amigos, caballeros blancos, que al abrigo de la conjetural relación de amistad, tienes la percepción de que sólo te llaman para sonsacarte información y poco más, perdiéndose, luego, en la selva empresarial. No pienses que todo es de ese gris color. También está el amigo y la amiga, no, mejor, hermano o hermana, no de sangre pero sí de alma, que te llama un día sí y otro también, a las ocho de la mañana, o las ocho de la noche, para desearte un buen día o preguntarte cómo te ha ido la jornada. Disfruto de esa compañía y siempre tengo el sentir de que no estoy a la altura de su amistad (os quiero). También, está el cliente o proveedor, que más que ese perfil comercial, te hace sentir como socio o partner, con el que te tiras horas y horas colgado al teléfono, chateando o en su despacho, hablando de temas profesionales, pero con un toque especial, de amistad diría, sin serlo. Buen sábado tengas (imagen de gifmana.com).

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