miércoles, 23 de junio de 2004

De lo gratuito y de lo anónimo

Fuente de la imagen: Katerina Krazikova en pixabay
Llevo una larga temporada desorientado con lo “gratuito”. Me voy al Diccionario de la Real Academia de la Lengua y me dice: gratuito, ta. (Del lat. gratuītus). 1. adj. De balde o de gracia. 2. adj. Arbitrario, sin fundamento. Suposición gratuita. Acusación gratuita. Incluye una frase ejemplo: Asesoría jurídica gratuita. La que facilita el Estado a quienes carecen de recursos para litigar.  Introduzco el término en el buscador de Google y me aparecen 70,7 millones de resultados aproximadamente. Si ya es difícil encuadrar el concepto en las relaciones sociales o de convivencia, ya sea el ámbito religioso, no lucrativo, ayuda al tercer mundo, etc., más me cuesta en lo mercantil o empresarial: “Formación gratuita”, “Asesoramiento gratuito”, “Producto gratuito”, etc. ¿Tan complicado es decir: “Formación subvencionada con los Fondos X” “Asesoramiento al amparo del programa Y” “Producto promocional de la campaña Z”?. Hoy nada o casi nada es gratuito. Como leía en un medio de comunicación “Dar sin esperar nada a cambio suena a prehistórico, aún más en un mundo donde no abundan los mecenas ni lo filantrópico y en el que comienza a escasear incluso lo caritativo”. 

Antes se decía "ponga un pobre en su mesa", ahora se escucha "ponga una Fundación en su organigrama societario" Hoy regalar no se estila. El beneficio económico se ha convertido en un incentivo súper racional;¿Quién está dispuesto hoy a dar sin recibir? Denunciable a la oficina del consumidor es aquella publicidad que ofrece servicios de formación o de consultoría “gratis” cuando, probablemente, los servicios están subvencionados al 100% por la Administración Pública o es una campaña de marketing - una actividad promocional - para informar y enganchar al potencial cliente ¿o es que da vergüenza decir “asesoramiento subvencionado por la Administración X o la Administración Y”?  En la Red de Redes existen diversos sitios que se hacen denominar gratuitos o que ofrecen productos o servicios gratis, que no son tan gratis ya que, entre otras cosas, hay que renunciar al anonimato, a través de rastro de información que vas dejando y que dibujan tu perfil de manera certera (la dirección IP, los cookies, las direcciones de e.mail, formularios, etc.). Son portales o páginas web que ofrecen al usuario la más variada ayuda de acuerdo con sus necesidades. 

Por ejemplo, este blog, a través del que me desahogo con vosotros, no me cuesta dinero, luego ¿es gratuito?: tengo una necesidad egoísta o altruista de comunicación y los gestores del portal me ceden el uso de este sitio sin cobrarme un céntimo, pero, a cambio, se me inserta publicidad en mis escritos (agradezco que, al menos, vaya relacionada con el contenido del texto)  Robert J. Samuelson (recomiendo el artículo al que os enlazo), afirmaba que el capitalismo podrá ser muchas cosas, pero caritativo no es. Se trata de generar ganancias, no de ser filantrópico. He ahí la intrigante contradicción de Internet. ¡Saludos! internauta NO anónimo y NO gratuito. (Formato de texto actualizado posteriormente. Fuente de la imagen: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: Katerina Krizakova en pixabay.