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| Fuente de la imagen: Cyan Crianza. Sitio vinopost (Velasco, 2025) |
El sol comienza a ocultarse entre las nubes lluviosas del fin de semana y decido que es el momento perfecto para una sesión de desconexión total, así que rescato del estante el vinilo homónimo de Dua Lipa (Velasco, 2025)[1], ese debut de 2017 que se siente como un soplo de aire fresco. Mientras la aguja cae sobre el disco y los primeros sintetizadores de ese "dark pop" tan característico inundan la habitación, descorcho una botella de Cyan Crianza (Velasco, 2025)[2], un tinto de la D.O. Toro que parece haber sido elaborado para acompañar momentos de intensidad emocional. Al servir la primera copa, me quedo hipnotizado por su color cardenal oscuro, casi magnético, que destella unos matices azulados que explican perfectamente por qué la bodega se llama así y por qué rinde homenaje a la Cyanopica, esa ave de plumaje añil que vuela entre los viñedos de Valdefinjas. Hay una conexión inmediata entre la música y el vino: la voz de la artista suena inusualmente grave, ahumada y madura, una autenticidad que encuentro también en este tinto ecológico, que nace de un respeto absoluto por la tierra y de un cultivo que evita lo artificial para centrarse en la esencia natural de la uva. Las cepas de Tinta de Toro, con sus más de treinta años de historia, aportan una estructura que camina a la par de las letras honestas de un disco que funciona como un diario personal lleno de verdades crudas.
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| Fuente de la imagen: Dua Lipa. Sitio musipost (Velasco, 2025) |
A medida que "New Rules" suena con su mensaje de empoderamiento, el vino revela su personalidad en el paladar, mostrándose vibrante y con una expresividad que no me deja indiferente. Es un tinto con carácter, pero que se siente fresco gracias a una acidez que invita a seguir descubriéndolo. Mientras escucho la dualidad entre temas enérgicos como "Hotter Than Hell" y la vulnerabilidad acústica de "Homesick", noto cómo en la copa se mezclan aromas afrutados de mora y ciruela con notas más oscuras de café, regaliz y especias, fruto de sus meses de descanso en barricas de roble. Es fascinante pensar que esa complejidad viene de un lugar tan austero como la Finca de La Calera, donde el clima árido y los suelos arenosos obligan a la vid a dar lo mejor de sí misma, de forma muy parecida a como la presión de la fama moldeó el talento de la cantante británica. No hace falta ser un experto para disfrutar de este maridaje sonoro; basta con dejarse llevar por la fuerza de los ritmos electrónicos y la profundidad de un vino premiado con múltiples medallas de oro que, entre gotas de lluvia, busca contarme una historia de superación y belleza. Degustar Cyan Crianza mientras se cierran las metáforas religiosas de "Genesis" me hace entender que la sofisticación no tiene por qué ser complicada: reside en el equilibrio entre la potencia de la tierra y la sensibilidad de un mensaje directo al corazón.
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[2] Velasco-Carretero, M. (2025). Cyan Crianza. Sitio vinopost. Visitado el 10/5/2026.

