sábado, 29 de septiembre de 2018

Perfeccionista como Don Luis

A punto de terminar la primera titulación universitaria, Diplomatura en Empresariales, década de los ochenta del siglo pasado, empecé a trabajar de pasante en un despacho fiscal, contable y jurídico, de la mano de D. Alejandro y, sobre todo, D. Álvaro. Recuerdo que el contable de uno de los clientes del bufete se llamaba D. Luis Cañas. Todo era perfección en su trabajo, desde las boletas de contabilidad, donde asentaba los “asientos contables” con una pulcra letra, hasta la utilización de las distintas problemáticas contables para plasmar la realidad financiera que el imperceptible plan contable español de 1973 permitía (vigente hasta 1990). A mí me tocaba introducir esa contabilidad en un ordenador Macintosh primero y en un Olivetti M20, después.

Luego le entregaba los extractos, balances y otros estados contables con un informe que elaboraba, con el Vº Bº del titular correspondiente. Después, D. Luis escrutaba la documentación y la retroalimentaba, cuidando de que su hilvanado feedback no me molestara, cuando de criticar mi trabajo se trataba. Tal era su estilo, tacto, delicadeza... que hasta llegaron a felicitarme porque una "presunta creatividad contable" que me permití en la realización de mi trabajo de transposición de la contabilidad manual al ordenador, propició una magistral reflexión económica y financiera por su parte. 

Te cuento lo anterior porque ayer me acordé de D. Luis y de su perfección y trabajo, cuando Paco me invitó (Muchas Gracias) en su "zona de confort" a un tinto Rioja Luis Cañas Reserva 2011, colección de esa humilde pero, presiento, grande familia que desde hace cuatro generaciones regenta la bodega del mismo nombre: Luis Cañas. La saga la inició el fundador, otro D. Luis Cañas, que, como mi respetado contable, se escribe de él que era un hombre de carácter perfeccionista, trabajador, y cuya motivación parece que fue “el orgullo de conseguir la mejor calidad en sus viñedos y como consecuencia en sus vinos a granel, conquistando el paladar de los grandes comerciantes del vino, que por aquel entonces se situaban en la Alhóndiga de Bilbao” (Azkuna Zentroa). 

En cuanto al vino, a la vista el típico color rojo picota y al olfato la característica fragancia de frutas de bosque, tipicidad que se va espaciando en el gusto a costa de tonalidades arcillosas y nectarosas, hasta desembocar en un quebrado, mordaz y, a la par, suculento, trabajado y perfeccionista final (Como D. Luis). A continuación te dejo un vídeo, alojado en Youtube cortesía de la bodega, con una semblanza de la institución vitivinícola y del vino en cuestión. Parte de este texto también se ha editado en el sitio VINOPOST, bajo el título ·”Luis Cañas Reserva 2011” (Fuente de la imagen: elaboración propia).