sábado, 20 de enero de 2018

Chiquiteando con chacolí

Por textos como “La Senda de los Pintxos” o “De tapeo con la cuadrilla”, sabes mi gusto por el "tapeo" y el "chiquiteo". Igualmente, hace más de una década, en el texto “La Tregua”, te estuve contando algunas de mis vicisitudes en el País Vasco en general y la ciudad de San Sebastián (sobre la que te escribí en Donosti), en particular. Allí conocí el vino chacolí (txakolin en euskera), que parece que también se elabora en Cantabria y en ciertas zonas de Chile[1] (Fuente de la imagen: elaboración propia).

Te cuento lo anterior porque vista la ajustada agenda de ayer, en la cena decidí darme un homenaje y abrí la botella que Alberto me ha traído de Bilbao (Muchas Gracias), txacoli Aretxaga, de la histórica bodega Virgen de Lorea, ubicada en Otxaran, municipio de Zalla, de la comarca de Las Encartaciones. Su antigüedad data de finales del siglo XVII, cuando la familia Laiseca, antepasados del actual propietario, elaboraban sidra y txakolí.

En cuanto al vino, dice la nota de cata que está elaborado “a partir del mosto de prensa; un txakoli fresco y con más cuerpo, de gusto más tradicional”. A los ojos, el típico amarillo desteñido. Al olfato (ya estoy mejor del resfriado, Gracias), pujante, a manzana ácida, que se traslada al gusto. Lo maridé con unos boquerones, de la lonja de Fuengirola. Te dejo un vídeo, alojado en Youtube cortesía de Enkartur, con unas instantáneas de la bodega. Este texto también se ha editado en el sitio Vinopost, bajo el título “Txacolí Aretxaga”.
___________________________________