martes, 22 de marzo de 2011

Psíquico, espiritual y anímico

Siempre es bueno contar entre tus contactos con un cazatalentos o un especialista en recursos humanos (y si son ambos en una misma persona, mejor). Lo que pasa es que si, además, disfrutas de una relación proactiva con él, te dice las cosas que piensa de ti, sin tapujos, y algunas duelen, pero se agradecen.

Ayer tuve la oportunidad de almorzar con uno de estos seres. Rapapolvo bueno me dio. Que qué estoy haciendo con mi futuro profesional, dedicando tiempo a proyectos que no aportan valor económico o profesional a corto plazo, que si esto, que si lo otro.

Si lo miramos desde su óptica de plazos y rendimientos, en parte tiene razón, pero si no promueves o ayudas, no siembras, la oportunidad de recolectar a medio y largo plazo se reduce o difumina.

En fin. Le doy el margen de credibilidad a una persona líder de un equipo que ha seleccionado a un buen manojo de directivos en España y no suele equivocarse en la mayoría de sus predicciones. Sus resultados están a la vista. Cuando le digo que la Vida es un camino, se calla y cambia de tema.

Y el tema en cuestión fue por dónde iban las corrientes de selección hoy en día. Atrás queda lo de la presentación de currículo, la entrevista, la constatación de referencias, … Parece que ahora está de moda el examen psíquico, espiritual, moral y anímico, junto con una implacable simulación del trabajo o actividad a desarrollar.

El objetivo no es otro que verificar o visualizar si puedes desarrollar la actividad de forma óptima y cómo encaja tu perfil en el futuro entorno laboral. ¡Uf! Resoplé. Tranquilo, tú todavía puedes dibujar un sencillo programa de actuación en una situación empresarial enrevesada, problemática o ininteligible. Sentenció. ¿Todavía? Pregunté (dibujo de imagenes-gratis.net).

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