domingo, 12 de septiembre de 2010

¡Sevillano, un cigales!

Corrían los veranos de finales de la década de los setenta del siglo pasado. Por el post ¡Ardo beltz!, sabes que trabajaba de aprendiz en un restaurante ubicado en la Parte Vieja de Donostia (País Vasco, España). En los primeros años me encomendaban el mantenimiento de la bodega y clasificación de los suministros de las bebidas que periódicamente los repartidores proveían.

Uno de los vinos que se me quedó grabado en la mente fue un rosado de “Cigales”. Me preguntaba el porqué del nombre, síntoma que entonces, como ahora, desconocía la rica geografía de la península ibérica. Los clientes lo pedían con frecuencia, para chateo y comida: “Sevillano, un cigales”. “Que no soy de Sevilla, sino de Ronda". Respondía.

Tiempo después, el encargado me explicó todo lo referente a esa región vitivinícola, pero no profundizó en la diferencia entre clarete y rosado (ver post ¿Clarete o rosado? ), entuerto que resolví en años posteriores.

Ayer me invitaron a un cigales Valdelosfrailes Prestigio, del año 2003, maridado con un sencillo y rico arroz con bacalao, que me gustó. Mi anfitrión lo definió como intenso en nariz y carnoso en boca, con un final armonioso (logo de la Denominación de Origen Cigales; fuente: su página web).

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Hola. Gracias por la visita. Saludos. Manuel