sábado, 2 de mayo de 2009

Encestes y recuerdos

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Los primeros encuentros con el tenis fueron en una pista de un chalet en ruinas[1], enfrente del Tajo de Ronda. Nos apañamos las raquetas, montamos una red doméstica, a base de cuerdas y tejidos. Nos liábamos a raquetazos, intentando emular a los "Nadal y compañía de la época" (finales de la década de los setenta del siglo pasado). Hoy no recuerdo la primera vez que jugamos al baloncesto. 

Supongo que sería en la cancha del instituto. Aparte del atletismo, no se me daba mal de portero de balonmano, si bien la potencialidad fue engullida por las escasas posibilidades y recursos. Eran otros tiempos. Ayer, rememoré esos agradables momentos, mientras echaba unas canastas, en un retén de la limpieza de la aspiración a jardín. Te dejo una foto, cargada de encestes y pelotazos.
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[1] Creo que lo denominaban "chalé Alúa", o algo parecido.