jueves, 13 de mayo de 2004

Así hablábamos de Zarathustra

Refresco los buenos momentos que pasaba con algunos amigos (Javier, Juan, ... ), en el instituto, comiéndonos el coco con Federico Nietzsche.

“Así hablaba Zarathustra” siempre era nuestra asignatura pendiente, porque por más circunvalaciones cerebrales que generábamos, nunca nos sentíamos satisfechos con la última interpretación a cada frase o texto que tocaba.

“Del espíritu de la pesadez”, que se nos resistía, le he puesto a Gustavo en su libro de visitas el texto primero.

Os dejo el primer párrafo de ese texto:

"Mi boca - es del pueblo: yo hablo de un modo demasiado grosero y franco para los conejos de seda. Y más extraña aún les suena mi palabra a todos los calamares y plumíferos" .

(Formato de texto mejorado posteriormente. Link actualizado. Fuente de la imagen:sxc.hu).

miércoles, 12 de mayo de 2004

Los efectos del vino en los dientes

Lavóme con vino las roturas que con los pedazos del jarro me había hecho, y sonriéndose decía: "¿Qué te parece, Lázaro? Lo que te enfermó te sana y da salud".Y otros donaires que a mi gusto no lo eran (Lazarillo de Tormes).

He sonreído con la observación que me ha llegado por e.mail acerca del vino y la boca. He recordado el comentario que me hizo en 1992 mi dentista, D. Manuel H. Santolaya, que, además de doctorado en Odontología, es diplomado en Enología por la Facultad de Ciencias de Burdeos: "Manuel, no hay mejor deleite que ese último sorbo de buen vino, que enjuaga disimuladamente los dientes, desprendiendo la esencia de los alimentos de la boca y, eso sí, luego a cepillarlos”.

¿Es bueno el vino para las encías? No voy a contestarte Pepi, sabes que no soy ni dentista ni enólogo, sólo a documentarte algo y, en todo caso, reflexionar conjuntamente. En noviembre de 2002, asistí en Torremolinos a un curso sobre análisis sensorial del vino. En la parte de los efectos del vino en la salud, me quedó claro las consecuencias beneficiosas de un consumo moderado y habitual, sobre todo en la prevención de las enfermedades cardiovasculares. También están perfectamente establecidos los efectos diuréticos del vino blanco, potenciado con los espumosos. Luego se encuentran los posibles resultados positivos de los antocianos, ácidos fenólicos libres, ésteres, etc.

Ahora bien, ¿el líquido resultante de cocer vino con ceniza de parra es bueno para las encías, lavando los dientes en forma de enjuagues? He estado trabajando en un pueblo vitivinícola por antonomasia, donde me relataron muchas soluciones naturales y panaceas, pero es la primera vez que escucho ese remedio. Imagino que si es un cocimiento, pócima o bálsamo de la medicina tradicional, algún fondo científico tendrá (sí escuché, por ejemplo, que manzanas y uvas son muy buenos dentífricos naturales). “El vino es la parte intelectual de la comida, mientras que los alimentos es la parte material” (Alejandro Dumas). Saludos.

(Formato de texto cambiado posteriormente. Fuente de la imagen: sxc.hu).