En relación al post ¿Y ellos qué? y al de ayer, Estéril espera, me escribe Juan Antonio un netmail (Gracias, Juan), sobre las “quimeras insostenibles”.
A estas horas del alba, dudo si la frase es una redundancia o no.
El contacto denuncia tanta búsqueda del líder perfecto, por parte de los especialistas en recursos humanos, los expertos en organización, gestión, dirección, o los ”bloggers idealistas” (¿indirecta?).
Grita “Basta ya de tantas fantasías, anhelos o caprichos” (lo de “grita” es porque la frase la redacta en mayúsculas).
Ajusta su corolario a que hay que centrarse en asignar a cada persona actividades, procesos, tareas, funciones,…, en las que sus flojedades, inseguridades y enervaciones no afecten al rendimiento.
Paralelamente, estas distribuciones de trabajos se orientarán a la ubicación de los individuos en puestos que distingan sus potencias, constancias, tenacidades, firmezas, ...
Entonces, y solo entonces, posibilitaremos la presencia del líder que cada persona lleva dentro (fuente de la composición: imágenes-gratis.net).





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